Hacer que tu marca caiga en
picado puede ser instantáneo con la ayuda de nuestros amigos Internet y las redes
sociales. Cocinemos pues la destrucción de nuestra marca, utilizaremos para
ello los siguientes ingredientes:
2. Lenguaje dudoso.
3. Mala leche.
Bien, comenzaremos leyendo el
comentario que un cliente, no sabemos quién, nos deja. Es muy MUY importante no
investigar de qué tipo de usuario se trata; no nos importa si es un trol, un
cliente enfadado, un antiguo trabajador de la empresa con resquemor… puesto que
les trataremos a todos por igual (mal).
Intentaremos ofender al usuario “comentón”
lo máximo posible, atacándolo a él y a las absurdas declaraciones hechas en
nuestra contra tachándolas como falsas y sin ningún tipo de fundamento.
Por otro lado, escribiremos en el
“lenguaje de la calle” para que se note, que somos unos macarras que no tenemos
ningún miedo de nada, ni de nadie. Por lo tanto los “ke”, “xk”, “aki”, “oy”, “aber”,
todo tipo de tacos, etc. estarán en todo caso bien vistos.
No debemos olvidar, que en muchos
casos el usuario tendrá la razón, pero no por eso debemos dársela, por lo que
intentaremos liar la manta con un lenguaje lioso y poco comprensible. Que no se
entienda nada pero que se nos note enfadados. Y por supuesto que nunca, repito,
NUNCA noten el más mínimo grado de humildad en tus palabras, o habrán conseguido
poder contigo y con tu marca.
Por último, si tenemos acceso al
correo electrónico de este usuario, le atacaremos con todo el spam posible de nuestra
marca. Deseará no haber comentado nunca.
¡Y listo! Siguiendo estos sencillísimos
pasos en unos minutos tendrás muchos comentarios atacantes más con los que
podrás seguir despotricando y desahogándote y como no, destruyendo tu marca, que es lo importante.

No hay comentarios:
Publicar un comentario